Núria. Diario de sesiones DFA

31/12/2011
Núria. Diario de sesiones DFA
DFA. UN MÉTODO PARA RECONOCER Y MODIFICAR PATRONES HABITUALES

INDICE

1. Febrero de 2008. La primera sesión de DFA. El primer encuentro con Claudia.
2. Tercera sesión. Qué duro es ser mujer en este mundo.
3. Marzo 2008. Sigo adelante.
4. Abril 2008. Encuentro a mi niña interior.
5. Mayo 2008. Las capas de la cebolla.
6. Mayo y junio de 2008. Carta a Claudia.
7. Sesión 13. Junio de 2008. Cuántas lecciones por aprender!.
8. Sesión 16. La relación con mi madre.
9. Setiembre de 2008. La sombra.
10. Octubre de 2008. Llevo 30 sesiones. El mandala de todas mis partes.
11. Noviembre de 2008. La mente.
12. En la sesión 34…lado femenino, lado masculino.
13. Sesión 40. Febrero 2009. Empiezan los cambios.
14. Sesión 43. Cambiar es un milagro.
15. Marzo 2009. Los 15 éxitos del verano!
16. Abril 2009. Ejemplo de un patrón y modelo aprendido. Cómo lo he configurado, y cómo puedo cambiarlo.
17. Sesión 50. Abril 2009. El miedo oculto o cómo transformarse en un hombre si eres mujer.
18. Sesión 55, junio 2009. Soltando a mis padres.
19. Julio de 2009. El vacío o la ausencia de tensión.
20. Sesión 65. Octubre de 2009. Yo también lo soy.
21. Sesión 70. Noviembre de 2009. Siento.
22. Sesión 73. Mi abuelo Joan.
23. Diciembre de 2009. La sombra. La luz.
24. Año 2010. Crecer, crecer y crecer.
25. Abril de 2011. Sesión 103. Última sesión.
26. Agosto de 2010. Me quedo embarazada.
27. 9 de mayo de 2011. Nace mi hijo.
28. Citas

«Febrero 2008. La primera sesión de DFA. El primer encuentro con Claudia.

Entro en la Sala Aditi, en la Calle Avinyó, por primera vez. Claudia me hace una primera entrevista para saber quién soy, qué me sucede, qué es lo que busco. Ella me habla de un eje imaginario que pasa longitudinalmente por todo el cuerpo. Ese eje está ahí para que mi cuerpo se mantenga en equilibrio. Coincide con el eje gravitacional de la tierra.
Por ejemplo, si sacas mucho pecho, el cuerpo que es tan inteligente, curvará la zona lumbar provocando con el tiempo, dolores en esa zona. Todo lo que se sale de ese eje, el cuerpo lo compensa por otro lado. O sea que sigues apoyándote en la tierra por supuesto, solo que a base de tensión en vez de aprovechar el alineamiento con el eje de gravedad

Claudia me ayuda a observar el patrón habitual en mi cuerpo y lo describimos. Y esto es lo que descubrimos:

– Coloco hacia delante la barbilla, cuello y cabeza, y eso hace automáticamente que mi tráquea y mi cuello se cierren, y que mis cervicales se tensen. Mis hombros caen hacia delante, se crea una tensión terrible en la parte superior de la espalda, y me doy cuenta entonces, que no puedo llevar el aire hacia el estomago, porque para compensar todo este desequilibrio postural, el músculo abdominal se contrae, se aprieta y solo puedo respirar con la parte superior de mis pulmones.

Claudia me hace andar por la sala, para observar mi cuerpo en movimiento. Cuando ando me siento como un mono, un hombre. No parezco una mujer. Mi voz no puede salir con toda su fuerza, casi no se me oye, me pica la garganta, me cuesta tragar saliva, me siento muy incómoda andando así.

Cuando dejo de exagerar la postura del “mono”, y la cambio por una más equilibrada, mi cuerpo se queja, me duele y no me lo permite.

Mi patrón postural del mono siempre será mío, pero cuanto más consciente sea de él, podré traspasarlo una y otra vez. Y además me indicará que algo de más está pasando en mi vida…

Ese patrón lo forjé de pequeña, adoptando una serie de creencias erróneas acerca de las mujeres debido a las frases machistas que se oían en mi casa, frases arcaicas y antiguas que ahora ya no tienen sentido para mi.
Adopté entonces esas frases como verdaderas y esto es lo que sucedió:

– Estiro el cuello hacia delante
– Siento tensión el la tráquea y tengo las cuerdas vocales cerradas
– Siento tensión en la zona cervical
– La rodilla derecha doblada hacia adentro
– La zona abdominal apretada
– El aire no puede llegar a la zona abdominal
– Dolor de cabeza, dolor en la parte alta de la espalda
– Tengo la impresión de que camino como un mono y que parezco un hombre
– Sentirme cada día más fea y poco femenina

El cuerpo lo guarda todo en la memoria de sus células. Nuestro patrón está asociado con nuestro sistema de creencias. Y nos creemos que somos algo, que en realidad no somos.

Los patrones y modelos aprendidos, las creencias de la infancia, vivir en una familia desestructurada, las peleas, el miedo, los sustos….me han acarreado mucho dolor muscular, por todo el cuerpo. Cuando tengo una descarga de dolor me duelen incluso los dedos de los pies.
Actualmente mi vida no funciona en absoluto. Tengo miedo de hablar, no se pedir lo que quiero, me cuesta vivir en pareja, soy incapaz de seguir adelante, estoy estancada, mi vida no tiene ninguna salida posible, estoy paralizada por el miedo. No se desenvolverme en el trabajo, siempre tengo problemas, no tengo una buena relación con mis padres, llevo acumulada mucha rabia hacia ellos. Mi grupo de amigas no es lo que yo creía, siento como si me estuvieran manipulando y aprovechándose de mi. Tengo miedo al compromiso, a casarme y ser madre. Siento auténticos ataques de pánico ante la idea de seguir avanzando y evolucionando porque no se como hacerlo. Y mi cabeza parece que va a estallar de tantas cosas que llevo acumuladas durante tantos años y que no he destapado.
He de mirar en mi interior, descubrir cuáles son mis patrones forjados en la infancia, ver en que lugares y órganos del cuerpo se acumula todo esto, y poder aprender de ello. He de encontrar la niña que fui, la niña que está dentro de mi y que lleva ahí esperando tantos años, y rescatarla.

DFA es un viaje por todo tu cuerpo, tus músculos, articulaciones, huesos y órganos. Porque es ahí donde acumulamos todo lo que nos pasa, y si es desagradable, cerramos las zonas de nuestro cuerpo, las contraemos, y las apretamos. Y la tensión en el cuerpo también representa tensión en la mente, hasta que llega un punto en el que no puedes seguir adelante, la vida deja de funcionar, y no te queda otra salida que mirar en tu interior. Y la verdad es que este es el viaje más difícil de todos. Requiere tener mucha paciencia, es largo, y aunque parece que no tenga final, sus frutos son muy dulces. Recibes una grata recompensa. Sacar a la luz los patrones con el DFA, te ayuda a vivir mejor, a ser mejor, y sentirte mucho más libre. !

Siento toda la tensión en el cráneo. Me duele mucho la cabeza, tengo mareos, ya no aguanto el ruido fuerte, ni la música fuerte, me molesta el humo y tengo mucho sueño.

Tengo la sensación de que nunca podré ser madre ni casarme con mi actual pareja. Siento pánico al compromiso y a la responsabilidad de ser madre. Creo que jamás tendré un hijo. Sin embargo yo quiero tenerlo. Así que me encuentro en una encrucijada.

Cada vez que tenemos miedo o nos sentimos atacados, una parte de nuestras células reaccionan y un tejido se cierra, y nuestros órganos o alguna parte de nuestro cuerpo se colocan en relación a ello.
Cada creencia que tenemos se instala en un lugar , crea un patrón corporal y la terapeuta se encarga, junto contigo de encontrar estas zonas de tu cuerpo. Te haces consciente de cómo has creado esa tensión. Te pregunta si aún tiene sentido mantenerla en tu vida actual o quizás estás preparado para liberarte de ella. A veces es un proceso lento y tedioso. Funciona. Claro que depende de tu capacidad de comprensión a nivel mental, corporal, cultural, energético y sobretodo la comprensión a nivel del alma.

Después de la primera sesión de DFA, me siento muy cansada. No tengo emoción alguna, me he quedado llena de pensamientos que antes no tenia por todo lo que acabo de descubrir de mi misma y de mi cuerpo.

El cuerpo es un misterio que lo acumula y lo guarda todo. Y con el DFA, lo descubres. Y te llevas muchas sorpresas!

Voy a DFA porque vivo en constante tensión. Tengo el vientre apretado, tensión acumulada, no siento emociones, me duele todo y la cabeza me va a estallar…

Cuanto más deseo cambiar mi patrón y mi postura, este más se acentúa, porque es como un monstruo que no quiere morir. Solo quiero conocerlo para poderlo cambiar por otro, aunque mi patrón siempre será el mío porque lo adquirí cuando era muy pequeña. Con el DFA aprendes a encontrar otras opciones, a utilizar más tus recursos, a cambiar tu postura.

Tercera sesión. Que duro es ser mujer en este mundo.

Siento vergüenza por ser mujer, y siento como si fuese un hombre. Por eso tengo mis órganos sexuales apretados.
En esta sesión he aprendido a llevar el aire hasta la vagina y el útero. Jamás hubiese podido imaginar que el aire se pudiera llevar hasta ahí abajo. Me siento muy libre y muy llena. Siento que me estoy limpiando, y que todavía queda un largo camino por recorrer .

Marzo 2008. Sigo adelante

Trabajamos mi mirada, y el lugar en donde se instaló la culpa. De pequeña sentí mucha culpa por todo lo que pasaba a mi alrededor, y la culpa se instala en el cuerpo. Es un viaje trepidante hasta poder encontrar a tu niña para sanarla, escucharla y saber qué es lo que le sucedió hace tantos años. Es duro pero muy gratificante porque te ayuda a prestar atención a esos traumas infantiles que se quedaron ahí en el olvido.
Mi niña interior esta muy agradecida por todo el esfuerzo y por el trabajo que personas como Claudia hacen a diario.
Descubrimos que la culpa se instaló en la parte alta de la espalda, entre las costillas y por la mitad de las vértebras de la columna.
Mediante frases, preguntas, masajes en la zona, se produce un tipo de investigación para que la niña que fui se libere de ese sentimiento de culpa y esté tranquila, ocupando el espacio que le corresponde y para que sea cada vez más libre y se sienta más segura.

Abril 2008. Encuentro a mi niña interior.

Siguen apareciendo patrones en el cuerpo. La terapeuta sigue su viaje conmigo presente, para descubrir lo que tanto dolor o estrés o ansiedad me produce. Es por eso que mi vida ya no puede seguir como hasta ahora. Necesito limpiar toda la basura que tragué cuando era pequeña, necesito mirarla, olerla, y sacar de ella algún provecho y enseñanza. El DFA es una terapia mediante la cual viajas al centro de ti misma, a tu corazón, y descubres tus miedos, tu rabia, tu resentimiento, tu victimismo, tu tristeza, tu ansiedad, tus traumas infantiles, porque todo ello está instalado en algún órgano, o musculo o zona de tu cuerpo. Las manos de la terapeuta viajan conmigo y mediante masajes, preguntas, frases, afirmaciones, y un abrir de la conciencia extraordinario, te liberas.
Eso no significa que todo vaya a suceder de la noche a la mañana. Yo he tardado más de 3 años en poder vivir de una forma más saludable emocional y físicamente. Es un trabajo lento, a veces agotador. Vale la pena. Así ha sido mi experiencia.

Ahora voy a conocer mi patrón corporal del susto. Cuando me asusto en alguna situación, en el trabajo por ejemplo, dejo de respirar bien, no controlo nada de lo que sucede y me pongo muy nerviosa. Vuelvo a sentir culpa y castigo, patrones o ideas que aprendí de pequeña. Con el DFA he aprendido a controlar mi respiración, aceptando este patrón, para poder transformarlo y sustituirlo por otro. Si lo rehúyo, siempre me seguirá y no me dejará tranquila.
Todas mis células están impregnadas de ese patrón.
La terapeuta se tumba conmigo en la camilla y siento su respiración y calor.
Esos patrones son trajes, son como una segunda piel, que los confeccionamos de pequeños, y es como llevar una camiseta de niña de tres años. Me aprieta, me molesta, ya nada puedo hacer con ella, excepto sustituirla por una camiseta que me vaya a la medida y que me sirva para desarrollar una vida adecuada como mujer adulta.
Si creces en una familia sin estructura y donde no te respetan, creas bloqueos, barreras, máscaras y patrones que te protegen en su momento pero que luego te imposibilitan llevar una vida saludable y tener relaciones sanas.

En DFA la terapeuta logra conectar conmigo desde las lágrimas. Te desarmas, lloras, sientes todo el dolor. A partir de ese momento, ella puede trabajar. La sensación de libertad y calor es espectacular, reconfortante, sientes que algo se mueve por dentro, algo está cambiando, para mejor!
Me doy cuenta que me cuesta mucho recibir calor y amor, y eso me imposibilita tener una relación saludable con mi actual pareja. Vivo en silencio, no se expresarme bien, como si tuviera piedras en la garganta.

Mi corazón necesita más espacio. Latir con todas sus fuerzas.
En las sesiones recupero los espacios internos de mi cuerpo. Se hacen más amplios. Se crea más espacio para que los órganos puedan vivir en paz, y puedan bombear y moverse a sus anchas, pudiendo hacer bien su función. Eso es extraordinario.

También hemos trabajado mi mandíbula. La llevo apretada, llena de tensión. Vivo enfadada con mi pasado, con las personas que estuvieron conmigo en el pasado y me hicieron daño, y ese enfado lo llevo también a mi vida de adulta. Solo se que así ya que no quiero vivir más, que necesito liberarme de todo esto.

Cada vez que me levanto de la camilla, después de una sesión de más de una hora, siento que he liberado mucha tensión, y que he recibido calor a lo largo de toda mi columna vertebral. Me siento más alta, más equilibrada y camino por la sala y lo veo todo desde otro lugar. Me siento más apoyada en la “madre tierra” que me sustenta y me da alimento, y me siento más apoyada en el “padre aire”, que me respira. Una fuerza madre me une a la tierra, una fuerza padre me une al universo desde arriba con el aire. La respiración total es hoy mi sanación perfecta. Esta enseñanza siempre la recordaré.

Estoy convencida que el cuerpo humano va acumulando creencias y sentimientos erróneos acerca de cómo somos o de cómo creemos que los demás nos ven. Llega un momento que esas creencias, sentimientos y emociones no tienen lugar, el cuerpo no puede albergar por más tiempo tanta basura emocional y verbal que proviene de otras personas. Los órganos dejan de tener espacio para poder vivir. Entonces se paran o enferman y se producen cadenas de dolor. La tensión acumulada acaba saliendo hacia fuera, tal vez a partir de los 30 años, en algún momento, pero eso depende de cada persona y de su situación. Depende de nosotros lo que decidamos hacer con ello. No puedes revolcarte en la porquería y quedarte ahí para siempre. Debes entrar en ella, sacar un poco cada vez y ver qué puedes aprender o qué puedes hacer.
Si acumulas tanta basura, el corazón y los órganos sexuales se quedan sin espacio, cerrados, y para una mujer eso a veces hasta le imposibilita poder engendrar una nueva vida. Es solo en el vacío donde puedes crear y evolucionar. Necesitas los espacios, necesitas el vacío, vaciar tu cuerpo de tensión.

Le digo a mi niña interior que ahora ya la oigo y la veo y que voy a cuidar de ella por siempre, que ahora ya somos dos, y que siempre la llevaré en mi corazón para protegerla y quererla como se merece.

Mayo 2008. Las capas de la cebolla.

Descubrimos mi sombra, ese lugar al que no quiero ni mirar. Ahí encontramos mi odio, mi mala leche, mi monstruo interior que es capaz de derribar todo lo que se le ponga por delante. Es interesante porque no somos ni nuestra sombra, ni nuestra timidez, ni nuestros traumas. Estos son solo partes de nosotros, y si conocemos como funcionan podremos convocarlas cada vez que las necesitemos, en vez de vivir en ellas como esclavos.

Hago DFA y soy constante como la gota de agua que agujerea la piedra, no por su fuerza sino por la constancia. Soy de las mujeres que buscan y salen a ver lo que encuentran. Soy como un guerrero, que va al campo de batalla, pero en este caso el campo de batalla soy yo misma, y mi centro de operaciones o mi laboratorio es la salita de DFA. Claudia es mi guía y yo hago el trabajo de sacar a relucir mis recursos para la defensa, el ataque, y el amor.

Aprendo a través de técnicas de respiración, aprendo a dejar que mi cuerpo caiga a la gravedad, en vez de desafiarla, (ella es inmensa y yo tan pequeña!) Tengo más equilibrio, y mi cuerpo parece más alineado.

En DFA trabajamos el plexo solar. Durante las siguientes sesiones estoy aprendiendo:

– a valorarme más a mi misma
– a sentirme libre y guapa
– a formarme una nueva identidad saludable y amorosa
– a librar un buen combate conmigo misma
– a sentirme digna de amor, digna de respeto y a generar paz a mi alrededor
– A no participar en habladurías, cotilleos, mentiras, falsedades …

En DFA hablamos sobre mi infancia, mi familia, la vida o infancia de mis padres y abuelos, mi entorno, mis amigas, mi educación en la escuela, la historia de mi país….es un trabajo que lo engloba todo. Y cuanto más trabajo, más potencio la empatía. Empatía hacia las personas de mi familia y mi entorno más cercano. Para entenderme más a mi misma. También saber ponerme en el lugar del otro.

Puedo aprender a través del sufrimiento, pero también es posible aprender a través del amor.
Y yo estoy dispuesta a llegar hasta el final. Hasta el lugar en el que aceptas tu pasado, y te vuelves libre.

Claudia trabaja en mi, como si yo fuese una cebolla, va descubriendo todas las capas, y vamos viajando a través de ellas, una por una, hasta llegar al centro. Pero todavía queda mucho camino por recorrer.

En este tipo de terapias, se consigue acercar a la niña que fui con la mujer adulta que soy ahora. Las acercas para que se conozcan.
Mi vida no ha funcionado, por encerrarme en mi misma demasiado, por dejarme manipular por los demás, por pillar tremendas borracheras, por ir con muchos hombres, por pensar que los demás son más importantes que yo y que yo no valgo lo suficiente para nadie, por tener relaciones sentimentales destructivas…Tengo mucho trabajo por hacer…

Sigo con mis sesiones de DFA, y siento más energía, más espacio en mi vida, más vida propia, más salud, menos dolor, más independencia, más individualidad, más poder y más responsabilidad sobre todos mis actos.
He de aprender a tratarme bien. A tener amor propio y cuidar de mi misma.

Poco a poco vamos llegando al núcleo de las cosas. Claudia hace un buen trabajo, me encanta hacer esto y buscar en mi interior. Quiero seguir encontrado patrones corporales o lugares donde se instala la tensión, quiero honrar esos patrones porque me han protegido durante muchos años. Quiero poder sustituirlos por otros cada vez que aparezcan.

Es como ir quitando capas a una cebolla, y el núcleo de la cebolla soy yo.

Voy a DFA una vez por semana y espero las sesiones con impaciencia. Es lo mejor que me está pasando.

Mayo y Junio 2008. Carta a Claudia

Querida Claudia:

Gracias por acompañarme en este viaje tan profundo. Fuimos juntas de la mano a un lugar lejano y cercano a la vez, oscuro, repleto de sombras que temblaron al vernos allí. Ese lugar es una tierra con un punto de luz que se llama “ mi niña interior”. Hace años dejé, olvidada, a esta niña que todavía sigue llorando. Sospecho, si la memoria no me falla, que ya hemos dado con ella. Sus lloros y pataletas se oyen en la distancia. Bajamos por la empinada escalera y llegamos a lo más profundo del país lejano. Yo no sé si se puede llegar más lejos todavía, no sé si vamos a quedarnos las dos ahí un buen rato, porque la niña que es de luz, está rodeada de sombras y de una niebla espesa. Desea que hagamos algo. Ella me espera a mi, y yo voy contigo de la mano, y tu me acompañas. Tu me muestras el camino para encontrar a esa niña, y ahora para mi eres esencial, como un mago pegado fuertemente al suelo con su vara de hacer milagros, la vara que se ilumina y me indica el camino.

Después de regresar de este lugar me siento cansada, como llena de magulladuras y golpes. Ha sido un descenso difícil y muy agotador. Ya estamos de regreso.

Que he aprendido hoy:

– No hay más falta en mi vida que la falta de mi misma.
– Lo que busco está en mi interior, ahí es donde voy y por la tierra que viajo.
– Me falta lo que ya está dentro de mi, lo que soy realmente. Aceptar mi sombra
– Solo vemos en el otro lo que está en nosotros mismos.

Con Claudia estamos siguiendo el camino del éxtasis, y dejamos atrás el camino del vértigo.

El camino del vértigo son las cosas que no nos piden nada pero nos lo prometen todo y al final nos lo quitan todo. Estamos angustiados y queremos llenar esa angustia con pastillas, drogas, sensaciones, objetos, enseguida, ya mismo. Con dependencia, adicciones y consumo masivo. Nos lo prometen todo pero nos lo quitan todo.

El camino del éxtasis : en este camino, nos lo piden todo, no nos prometen nada. Es el camino del héroe, del guerrero de la luz, el viaje interior hacia un mundo desconocido. Es el camino por el que uno debe perderse por todo el mundo para regresar de nuevo al hogar, que es tu propio poder y tu luz. Sabiendo que lo que buscas está en ti mismo, debe morir una parte de quien has sido para poder llegar a ser quien eres en realidad. Es el camino de la humildad, gratitud, ternura, compasión, generosidad, compromiso, rigor, paciencia, coraje, valentía, confianza, responsabilidad, esperanza, alegría sin objeto. Aquí se llega aceptando el placer pero también el dolor, aceptando la noche para apreciar la luz del día, aceptar la muerte para apreciar la vida, y en DFA aceptar tu luz pero también tu sombra y sacar provecho de las dos. Es el despertar de la conciencia. Es la integraciónn

Todo lo que andas buscando ya lo eres.

Claudia despeja el camino con su tacto y su palabra hasta llegar a tocar el hilo invisible de tu alma, y quedan las cuerdas vibrando en un sonido sin fin!

Ella también dice que no puedes dejar que un niño dirija el circo. El circo es para niños, pero no lo pueden dirigir ellos, lo han de organizar los adultos. Eso es lo que sucede en la vida de muchas personas: dejan que su niño interior, herido, magullado, lleno de basura emocional y de falsas creencias gobierne sus vidas de adulto, y es entonces cuando la vida no funciona.
Mi niña interior esta asustada, porque se crió rodeada de adultos que no sabían lo que hacían y que a su vez, estaban asustados también, y he dejado que ella dirija mi vida. He de ponerle limites a mi niña interior, como si estuviera educando a una niña de carne y hueso, con amor.

En DFA aprendo a honrar a mis padres, que aunque sus frases del pasado provocan en mi todos mis temores y fracasos, ellos siempre serán mayores que yo y sabrán más que yo, y los honro porque además son mis padres.
Lo mismo sucede con mis abuelos.

Mi cuerpo se inclina y se dobla y se vacía y se queda anclado a la madre Tierra. Con la ayuda de Claudia, me imagino los pies plantados en la tierra y de ellos salen miles de raíces que me mantienen en equilibrio.

En DFA, he podido reconocer el campo vibracional de mi familia, y entender que es lo que provoca la disfunción familiar.

Las lecciones de hoy:

– Vive tu vida.
– Habla y cuida de tu niña interior.
– No sintonices el mismo canal que escucha tu familia, sintoniza tu propio canal.
– Ya sabes cómo son y eso es lo que hay.
– Se realista.
– Aprende a vivir libre y sentirte libre a pesar de todo ello.
– Lo hicieron con la poca información que tenían, no sabían más y no supieron hacerlo mejor.

Sesión 13. Junio 2008. Cuántas lecciones por aprender!.

En esta sesión, la terapeuta me cuenta muchas cosas sobre la sombra y coloca una vela y vemos que proyecta una sombra y su mano también hace sombra, por eso no hay luz sin sombra ni sombra sin luz. Quiero conocer mi sombra.
Mi sombra es mi miedo, mi temor, mi rabia, mi forma de encoger el cuerpo, mis apretones musculares, mi tensión en el cuerpo. Es mi miedo en la mente. La honro porque me ha protegido durante muchos años de mi vida cuando no sabía como defenderme porque era una niña. Es lo que supe hacer cuando no tenía o no sabía de otros recursos que ahora si puedo tener como adulta.

Si yo critico a la gente que me manipula, significa que yo en algún lugar de mi mente también manipulo. Se trata, entre otras cosas, de averiguar cómo hago yo lo mismo que no me gusta que me hagan a mi.

La ayuda y las preguntas de Claudia son esenciales esta vez. Ella y yo viajamos por una espiral electrizante en busca de respuestas. Conocerme a mi misma me hace sentir tranquila, bien y cada vez más segura. Es mejorar día a día en mi potencial.

Yo no tengo la vida en mis manos, es la vida que está en mi.

Siento tristeza por todas las veces que he entregado el poder de mi vida a los demás. Cada vez que he sentido miedo y me he sometido a la voluntad ajena, le he dado el poder a los demás.

He de gustarme tal y como soy, serme fiel y decirme la verdad y ser sincera conmigo misma.

Mi sombra es como una placa de hierro que está por todo mi cuerpo, sobre todo en el estómago y el cuello. Y la coloco cada vez que me atacan verbalmente porque entonces siento miedo.
A mis miedos les pongo forma, material , color y textura. Así ya es posible empezar a trabajar en ellos, para conocerlos mejor.

Como decía Sirius Black en Harry Potter, todos tenemos luz y oscuridad, pero lo que importa es que parte decidamos potenciar.

Hoy aprendo que:

– Pertenecemos a un todo, todos somos uno, y también somos individuos.
– Por un lado no podemos vivir como ermitaños sin relacionarnos con la gente y por otro lado no podemos ser esclavos de los demás.
– Buscamos equilibrio.
– Soy una individuo que pertenece a una tribu.

Me siento, genial, poderosa, llena de calor por dentro, llena de amor y de emoción. Vuelvo a sentir!

Aun siento dolor en mi cuerpo y el trabajo sigue!

Soy como una semilla que empieza a crecer bajo tierra, en un lugar oscuro y húmedo, frío y escondido. Salgo, broto, voy hacia la luz del sol. Crezco poco a poco. Necesito mi tiempo y mi proceso de crecimiento personal es lento y largo. Esto es DFA. Crecer!

Tengo ganas de que se me tenga en cuenta, deseo que me vean tal y como soy. Soy una mujer de carne y hueso y quiero sentirme bien en mi propia piel.

Cada vez que entro en la sala de Claudia, el silencio me rodea y la tranquilidad me fascina. Ella me escucha, me comprende, y encuentro lo que busco.

Sesión 16. La relación con mi madre.

Vemos donde se acumula la tristeza, cuando de niña no me tuvieron en cuenta. Está en la garganta, en el cuello y la frente.
Necesito llorar, descargar toda esa tristeza, sacar todas mis lágrimas. Y lo consigo.

Esta vez tratamos la relación que tengo con mi madre. Es un trabajo muy largo, cansado, duro, especial. Es super importante mejorar esta relación.

Claudia viaja conmigo otra vez por mi garganta, boca, mandíbulas, encías, cráneo, cuello, cervicales y manos. A ver que encontramos esta vez.
Trato de entender la mente consciente, inconsciente y subconsciente.

En mi lado oscuro, descubrimos a la Doña perfecta, esa parte de mi que vive enfadada creyendo que todo lo hace bien, perfeccionista, orgullosa, y muy pesada. Me sorprende que yo tenga esa parte dentro de mi.

Con este tipo de sesiones, vamos integrando mi sombra y viajamos a lugares desconocidos, y le preguntamos al dolor si nos quiere decir algo y el dolor responde.

La energía mal aprovechada es la rabia que llevo dentro. La rabia acumulada por lo que me hicieron. Es la bestia que se me aparece en forma de demonio con cuernos y que abre la boca y ruge con voz de trueno.
En las sesiones de DFA aprendo a disolver la rabia acumulada durante tantos años. Cuando la rabia se disuelve aparece la palabra creatividad que es el primer chacra.
Crear significa para mi: danzar, nadar, bailar, escribir, mejorar en mi trabajo, crear una nueva vida, ser madre, formar una familia…

La sala de DFA, es como mi laboratorio para ensayar y practicar cuantas veces sea necesario todos esos cambios que estoy efectuando.
Así hemos viajado al lugar oscuro de la rabia acumulada, para transformarla en energía creativa.
Esa rabia se esconde en mis hombros y detrás de la espalda, en la parte superior.
En DFA se trabaja cuerpo y mente, o mente a través del cuerpo, o al revés, no importa el orden. Y también otros muchos niveles…

Setiembre de 2008. La sombra.

Nadie es mejor que nadie, nadie es inferior a nadie.
Nos volvemos personas inseguras porque en nuestra infancia crecemos rodeados de adultos inseguros que no saben muy bien qué hacer ni cómo hacerlo. Cuando te equivocas te meten bronca, cuando haces algo bien no te lo valoran, entonces, como no aciertas y no recibes frases de aprobación te vuelves insegura. Una inseguridad y un miedo enfermizos. Para tapar esa inseguridad, creamos a las Doñas Perfectas.

Trabajamos en esta sesión la cara de “Doña Perfecta” que se refleja en mi rostro: mandíbula inferior salida hacia delante, boca como hundida, dientes apretados, ojos crispados como si me estuviese dando el sol, boca fina y delgada sin casi poder hablar.

Tengo dentro de mi una juez implacable que va condenando todo lo que hago y lo que hacen los demás. Lo juzga todo, se queja por todo.

En DFA me he puesto contacto con mi sombra, mi parte oscura, mi demonio que ruge de rabia. Son momentos difíciles, pero todo esto dará su fruto. Sigo adelante. Aun hay más!

Mi lado oscuro es terrible, y aprendo a utilizarlo solo cuando lo necesite. No se trata de vivir en la sombra, sino sacarla cada vez que me haga falta para defenderme cuando sea necesario. Mi doña perfecta o demonio interior que ruge es poderoso y puedo darle ese poder cada vez que yo lo decida.

Estas son sesiones muy emocionantes. Claudia es una mujer que puede meterse dentro de mi y sacar lo mejor de mi. Me siente y me escucha. Yo tengo unas ganas terribles de que me escuchen y me sientan de verdad. Este trabajo es sangre, sudor y lágrimas!
En DFA me vuelvo constante, cabezota e insistente, sigo adelante con mucho ahínco y no me rindo. Ahora me toca a mi darle un aire diferente a mi vida, a mi trabajo y a mi relación de pareja.
Quiero alejarme de los que critican, de los que gritan, de los que se quejan, de los que no escuchan, de los ladrones de sueños. Quiero ser totalmente libre, sentirme viva aquí y ahora, en este hermoso planeta.

Existen tres tipos de personas:

– los que esperan: se quedan en casa esperando a que llegue el príncipe azul, un mejor trabajo, una vida mejor…no hacen nada, no buscan nada, mueren esperando, más no logran lo que desean porque están encerrados, inmovilizados y quietos.

– los que se desesperan: quieren que sus deseos se cumplan de forma inmediata, son impacientes, culpan a los demás de su mala suerte. Son victimas y manipuladores, y de paso, van fastidiando a los demás.

– los que buscan, salen y encuentran: saben que ellos son los únicos responsables de todo lo que les sucede, son pacientes. Cometen cientos de errores para encontrar lo que buscan y sin embargo lo encuentran. Son hacedores de milagros, practican las artes de la magia y la alquimia. Alimentan su luz. Trabajan en la basura y de ella siempre sacan algo. Los tesoros que buscan los encuentran dentro, nunca fuera, y desde dentro llegan a lo de fuera. A veces también se sienten muy solos y de vez en cuando se desesperan y se encierran en ellos mismos pero vuelven a la búsqueda en cuanto se recuperan. Son guerreros de la luz.

Descubro que aquello que me molesta de los demás, yo también lo tengo. Es difícil de aceptar.

Octubre de 2008. Llevo 30 sesiones. El mandala de todas mis partes

Escuchamos otra vez el dolor de cabeza. Las encías débiles. Los gases en el intestino. El dolor de mis tobillos, rodillas y muñecas.

Mi Doña Perfecta puede ser más grande que mi verdadero ser, o mi ser más grande que cada una de mis partes. De mi depende. Dibujo un mandala en el que represento cada una de estas partes. Ahí está la mujer tímida que soy, la divertida, la perfecta, la rabiosa, la bailarina, la amorosa….Ellas son solo partes de mi misma, y aún no son yo.

Ahora aprendo que: cuando ya no puedas culpar, ni quejarte, ni juzgar hacia fuera, empezarás a ser la única responsable de tu vida y mirarás tu propio ombligo. Sin embargo, observa hacia fuera de vez en cuando para saber que gente atraes y que debes sanar de ti misma.

La historia de los pueblos de mi cuerpo:

Mi Cerebro puede ser un tirano o puede ser un gobernante justo. Mi Cerebro gobierna a mis órganos por separado, gobierna al pueblo de Estómago, al pueblo de Intestino Grueso, al Intestino Delgado, al Recto, al Ano, el Hígado, Páncreas y a los Riñones. También al Corazón, Pulmones y otros órganos vitales. Cada pueblo funciona de una forma, pero todos ellos son un conjunto de órganos que se coordinan. Cada uno realiza una función especial, distinta, y no pueden funcionar uno sin el otro, se reparten el trabajo, bajo las órdenes del Monarca Cerebro.
Si soy Doña Perfecta, y vivo en tensión, estirada como un palo, como una dictadora, los pueblos vivirán oprimidos Y al contrario, si mi Cerebro es un Monarca que da las órdenes claras, y es un Monarca flexible y pacífico, dejará funcionar en paz a los pueblos libres de mi cuerpo. Mis órganos funcionan igual que funciona mi vida. Lo de dentro es como lo de afuera y lo de afuera es como lo de dentro.

Estoy aprendiendo a soltar los problemas de los otros, a no cargarme cosas que no me corresponden aunque sean cosas y asuntos de mi propia familia. Soltar. Y en vez de hacer y hacer y hacer, aprendo a SER. SER más YO CADA DIA.

Esto es DFA para mi, es volverme cada día más y más libre.

Al finalizar la sesión, como en todas las demás, camino por la sala y a continuación me quedo de pie. Quieta. Siento que estoy en equilibrio, que mi cuerpo está más ligero. Que me estoy “recolocando”. La fuerza de la gravedad me mantiene unida a este planeta, y esa es una ley de la que nadie puede escapar. El equilibrio que siento hoy es perfecto!

Noviembre de 2008. La mente.

La lección de hoy:

Después de esta sesión, aprendo otras cosas. Los pensamientos y las creencias vibran y son de colores, como los cristales del agua y las formas del hielo.
Lo que decida creer se hace realidad. Los pensamientos positivos vibran más alto. La música cambia mi vibración. Depende de lo que vibras, eso atraes a tu vida. Tu vibración mental de pensamientos es un imán que atrae a tu vida lo mismo que tu piensas. Cuando no siento tensión, puedo estar más atenta sobre lo que atraigo. A menor tensión, más atención.
El amor es la emoción que vibra más alto.

Esa es la ley de la atracción que funciona siempre alrededor del planeta y en todos los seres de la tierra.

En la sesión 34… lado femenino, lado masculino.

Hoy hablamos sobre el lado femenino del cerebro y el lado masculino. Para poder vivir necesito los dos lados, son opuestos complementarios y están unidos el uno con el otro, por el cuerpo calloso
Cada uno de los lados del cerebro representa un principio. El lado derecho representa el lado masculino y está dominado por el lóbulo izquierdo del cerebro, nuestro ordenador, nuestro órgano más desconocido, misterioso y fascinante.
El izquierdo es lo femenino, y está dominado por el lado derecho del cerebro.

Mi parte masculina representa la lucha, la fuerza, el poder, decir lo que pienso con todas mis fuerzas, meter bronca, defensa, huida, sacarme la carrera, tener un sueldo, ser independiente, vivir sola sin la ayuda de nadie, la fuerza bruta, levantar pesas…
Mi lado femenino representa la sensibilidad, el amor, cuidar y dejar que los demás me cuiden, decorar una casa, la delicadeza, llorar, proteger, arreglar, ordenar.

Se trata de vivir estando en paz con ambos lados, aceptarlos a los dos como parte de mi y sentir que hay un equilibrio entre ellos.

Con DFA he crecido interiormente. Los árboles más hermosos crecen primero en la oscuridad y humedad de la tierra. Al principio son semillas, después tallitos, luego raicitas y hojas tiernas. Ahora Claudia es quien me ayuda a crecer cada día un poquito más.

Sesión 40, febrero de 2009. Empiezan los cambios.

Mi voz ha cambiado. Siento como si tuviese más espacio para resonar dentro de mi. Mi voz se proyecta más lejos. Siento como si mi caja torácica fuese más grande o hubiese más espacio y la voz pudiese rebotar o resonar como el eco de un tambor.

Todos tenemos patrones somáticos en forma de ideas o creencias que hemos formado en nuestra infancia. Según lo que te enseñaron tus padres, tus creencias serán unas u otras, y con ellas se forman los patrones, las tensiones, los bloqueos…etc. Con el DFA viajas al interior y deshaces nudos y te liberas de la tensión, y el cuerpo se abre y se relaja. Muchos patrones viven en nuestros cuerpos durante muchos años, y encontrarlos, reconocerlos, darles la bienvenida y cambiarlos por otros es tarea difícil. Los lugares internos del cuerpo donde se instala la tensión están fuera de la conciencia de la persona. El DFA te hace ser consciente de todas las zonas del cuerpo que mantenemos “olvidadas”, para recuperarlas y ser un poquito más libres cada vez.

A menor tensión dentro de mi, más espacio dentro de mi cuerpo. Mis órganos se relajan y se tranquilizan. Ya tienen espacio para trabajar y realizar sus funciones. Me siento muy agradecida hacia este trabajo

Salgo de la sala mágica de Claudia y me voy a la Calle Pietat y a la Calle Paradís de Barcelona y siento que me invade un sentimiento de amor y gratitud
Sopla la brisa en Barcelona, suenan los cuencos de los músicos de la Calle Pietat. Entro y veo las columnas romanas de la Calle Paradis, se me saltan las lágrimas porque me siento presente, aquí y ahora. Cada vez que salga un patrón en mi cuerpo, lo invitaré al festival, porque en mi están todas mis partes.

Me siento más libre, más amplia, puedo dar más amor y sentir más. También estoy aprendiendo lecciones de humildad y sinceridad conmigo misma y con los demás. El DFA es un trabajo muy completo, de los más completos que he realizado, porque abarca todos los aspectos de mi persona.

Cuanto más amor das y más amor sientes, más amor recibirás

Quiero seguir el camino de:

– la comprensión versus el ataque.
– la aceptación versus juzgarlo todo.
– la paz interior versus la crítica.
– la responsabilidad versus la queja.
– la mirada interior versus la proyección hacia afuera.

Algo ha sucedido dentro de mi, intento ser consciente de lo que es. Tengo más espacio, más aire, más extensión, más conciencia y menos tensión.

Abril 2009. Ejemplo de un patrón y modelo aprendido. Como lo he configurado, y como puedo cambiarlo.

Mi sesión 47 con Claudia fue muy difícil. Visualicé una tabla de hierro o latón que me parte en dos el cuerpo justo por la boca del estómago. En DFA, visualizas tus patrones, les pones forma, color, olor, y textura . Decidí partirme en dos cuando era tan pequeña que ya ni lo recuerdo. Así que esta vez, hemos viajado a un lugar muy lejano dentro de mi. Imagino la parte superior de mi cuerpo abrazando a mi madre y la parte inferior y mi sexo y mis piernas huyendo de mi padre y de sus frases machistas contra de las mujeres.

Me partí en dos para salvarlos de las peleas, para que se quieran, para que no se mueran, para que se acabe todo este horror de matrimonio o para que se junten de una vez y se lleven bien, y así, con 37 años sigo viviendo la vida de mis padres, jugándome la salud por ellos con esta tabla que me atraviesa el vientre y me parte en dos. La siento todos los días, y gracias al DFA he dado con ella, y puedo saber su localización dentro de mi cuerpo y superarla. Me aprieta el estomago, me duele , me molesta, porque no puedo vivir completa, vivo partida en dos y mis intestinos y mi colon están bastante cansados de vivir así.

Claudia me mira a los ojos y dice alguna frase antigua que mi niña recuerda, y que me provocó en el pasado esa forma de partirme en dos. Cuando oigo esas palabras, puedo contestar y arreglarlo todo. Me hago consciente de donde está mi patrón, ahí anclado y agarrado en mi cuerpo. Entonces puedo cambiarlo, puedo respirarlo, creo ese espacio dentro de mi que tanta falta me hace para vivir bien, grande, amplia y tranquila. Lo respiro, lo suelto. Mientras, Claudia sigue masajeando ese lugar donde se estropeó todo. Y me hago más consciente del espacio que se va creando. En DFA te familiarizas con el vacío y con la utilidad de los espacios vacíos. No podemos vivir en un cuerpo pegoteado y lleno de tensión, cargado con una “tabla que nos parte en dos”, de tensiones que “nos aprietan por dentro el estómago”, etc.
Aprendo a SOLTAR, a respirarlo todo.
La respiración es mi padre que desde el cielo me respira, y la tierra es mi madre que desde abajo me sustenta. Y es aquí donde quiero vivir.

Sesión 50. Abril 2009. El miedo oculto o como transformarse en un hombre si eres mujer.

Esta sesión de DFA fue muy importante. Claudia me ayuda a ser consciente de lo que le sucede a mi cuerpo durante toda la sesión. Observamos mi cuerpo sin perder ni un solo detalle.

La frase “ a muchas mujeres se les tendría que cortar el cuello” , se instala en mi cuerpo, y eso provoca pensamientos disfuncionales y tensiones musculares.

Al oír cosas como esta, me siento insegura en mi cuerpo, tengo miedo a morir degollada, siento inseguridad en este mundo y vergüenza de tener un cuerpo de mujer.

Cuando Claudia me repite esta frase, observamos lo que le sucede a mi cuerpo:

1. Aprieto los glúteos hacia adentro, y tenso el cuello. También aprieto los abdominales y estiro los dedos de los pies hacia arriba. El estómago se aprieta como una tabla de planchar, la boca se curva hacia abajo, respiro muy poquito.
2. No estoy triste ni enfadada, solo siento mucho miedo. Aprieto tanto mis brazos contra los dos lados de mi cuerpo que me transformo en una línea.
3. Aplasto mis pechos, los tapo con ropa ancha porque los pechos demuestran que soy mujer, y si se descubre lo femenina que soy pueden matarme.
4. Siento como una presión en mi lado derecho del cuello, justo debajo de la oreja. También noto mi cara seria, imponente y mandíbulas apretadas.
5. Mi barriga desde la boca del estomago hasta el sexo y el ano se ha convertido en una tabla de madera o hierro o cemento duro. Estoy plana como una tableta porque quiero ser un hombre como sea.
6. He de sobrevivir sea como sea.
7. Tengo mucho sueño y me duele la cabeza.
8. Tengo un nudo en mis tripas
9. Mi lengua se coloca hacia atrás y tapa la tráquea y me ahogo. No puedo tragar ni hablar ni respirar, es como tener una bola en la garganta.

Una creencia puede afectar al cuerpo físico desde la infancia.
Ahora puedo sentirme mujer de los pies a la cabeza. Soy mujer y me siento feliz de serlo.

Sesión 55. Junio 2009. Soltando a mis padres.

Descubrimos otra creencia que forjé en mi infancia que dice así: “ como mis padres y sus peleas en casa ocupan tanto espacio, yo, que soy tan pequeña me quedo estrecha, sin espacio, porque los quiero tanto que quedándome sin espacio, les doy más espacio a ellos. Y lo hago porque los quiero ayudar y que se lleven bien”.

Y así no funciona la situación. Funciona cuando eres pequeñita, porque piensas como una niña y deseas que tus padres se quieran y dejen sus peleas. Sin embargo, esto ya ha caducado. Para ser adulta es necesario deshacerte de esta creencia. Porque es antigua y ya no sirve para nada. Yo puedo tener todo mi espacio, y ellos el suyo. Yo puedo respirar con todo mi espacio y ellos con todo el suyo. Yo no he de quedarme estrecha para que ellos tengan más lugar para vivir. Todos podemos respirar todo nuestro aire y ocupar con el todos nuestros pulmones por igual. Yo puedo respirar y ellos también y nadie ha de quedarse sin aire para que otros respiren
Aunque de pequeña creí que yo debía quedarme estrecha, atada con cuerdas invisibles, apretada con la cabeza llena de mis padres y sus peleas. Llevo muchos años intentado resolver la vida de mis padres, ayudándolos para que no se peleen, hasta que un buen día me quedé sin vida propia, invisible.

Aprendo a soltarlos, a liberarme. Ahora puedo tener el 100% de mi espacio. Ahora que me he encontrado y que puedo vivir más amplia, me doy cuenta que me necesito más que nunca. Que necesito tener a mi lado a la mujer que soy.

Me tumbo en la camilla de la sala de DFA, y vuelvo a viajar hasta mi infancia, cuando yo intentaba resolver la vida de mis padres. Claudia está conmigo y me apoya desde sus manos y con sus palabras. Siento que me estrecho, que no puedo hablar ni conversar, que me cuesta tragar aire. Soy muy pequeña. Mi niña interior esta agotada, cansada, enfadada…ahora es el momento de dejarlos ir, de soltar a mis padres.

La antigua creencia que forjé de niña la cambiamos. En DFA cambias tus creencias por otras, instalas en tu cuerpo otra clase de pensamientos que te hacen más grande, para que puedas crecer y tener una vida digna. La nueva creencia es: “ puedo vivir con todo mi espacio, amplia, grande, y respirar todo mi aire, por que mi vida es 100% mía. A mis padres los suelto por decisión propia “.

Cuando mis padres se peleaban, me quedaba sin vida para arreglar la de ellos. Pero ahora esa forma de vivir ha caducado. YO TENGO MI PROPIO ESPACIO, Y ES más AMPLIO DE LO QUE JAMAS HUBIESE PODIDO IMAGINAR.

Es hora de crecer. Es tiempo de evolucionar. Soy 100% para mi misma. Es divertido cuidarme, mimarme, alimentarme bien y quererme.

• No te quedes en el problema, ve hacia la solución.
• Deja de lamentarte.
• Deja atrás el pasado y haz que ocupe poco espacio en tu vida.
• Potencia tus talentos y no prestes tanta atención a tus debilidades.
• Mira siempre en tu interior.
• No te creas todo lo que te dicen de cómo ha de vivirse la vida. Hay tantas formas de vivir como personas hay en este planeta.
• Ten siempre en cuenta tus sentimientos y emociones.
• Abandona en la medida que puedas los fuertes apegos y la mente egoísta.
• Haz deporte, muévete.
• Haz yoga, taichí, reiki…
• Medita.
• Deja de proyectar tus miedos y rabias encima de los demás.
• Escucha a los demás.
• Siente.
• Vive más y piensa menos.
• La tierra esta repleta de placeres. Aprovéchalos mientras estés aquí.
• Si no puedes cambiar a los demás sé tu el ejemplo que necesitan.
• Cuando no puedas cambiar a los demás, podrás cambiarte a ti mismo.
• Intenta ver las habilidades de los demás y no sus defectos.
• Si solo ves defectos en los otros, intenta ver también los tuyos, se solidari@.
• Y por favor, no dejes de creer en tus sueños, y no dejes de soñar que siempre todo puede ser mejor.

Estoy aprendiendo a recibir halagos y amor de los demás, y estoy aprendiendo a que me valoren. Ahora tengo mucha calma y tranquilidad. Jamás me había sentido a si.
El DFA me está ayudando muchísimo.

SOY CADA VEZ más LIBRE Y ESO IMPLICA SER RESPONSABLE.

Julio de 2009. El vacío o la ausencia de tensión.

Estoy viviendo la ausencia de tensión. Y vivo el vacío. El vacío es un proceso progresivo. Es ir vaciándose cada día un poquito más. Siento mi cuerpo relajado. Noto que mis órganos están más amplios, grandes, que tienen más espacio.

Sesión 65. Octubre de 2009. Yo también lo soy.

Aprendo a tener más confianza en la madre tierra que me apoya. En todo lo que hago, tengo al universo de mi parte.

Descubrimos donde se instala la soberbia en mi, la codependencia y el egocentrismo. Si. En algún lugar soy soberbia y en otro soy co-dependiente y egocéntrica. No quiero mirar esos dos aspectos que hay en mi, pero los tengo. Y estoy dispuesta a seguir adelante.
Soberbia significa creer que eres más poderosa que Dios y el poder creador del universo. Y la virtud que vence la soberbia es la humildad.

Ser co-dependiente significa tropezar con una piedra una y otra vez y que sea siempre la misma piedra que está colocada en la misma calle. Dejas de ser co-dependiente cuando recuerdas la piedra y te vas por otra calle. En definitiva buscas otro camino.
Soy co-dependiente al realizar acciones que no me nutren y que me perjudican.

Me he desarmado del odio hacia mi padre, y es entonces cuando empiezo a recibir amor y muestras de cariño y de afecto desde muchos lugares y los demás ya me ven tal cual soy. Pero el EGO se encarga de estropearlo todo y me transforma en egocéntrica: quiero que todos se rindan a mis pies y ser en centro de atención. Las artimañas del ego son muy poderosas, y hemos de estar alerta.

Ser adulta significa ser consciente de que yo también tengo defectos, y ser responsable de ellos. Ser adulta significa darme cuenta de que yo valgo tanto como los demás, que no soy inferior a nadie y que tengo mi propio poder. Y no me dejo pisotear por nadie. Es un despertar de la conciencia.

Sesión 70. Noviembre de 2009. Siento.

Si soy agradecida con los demás y dejo de quejarme por todo, mi vida cambia de forma radical.

Me siento bien, aunque mi tensión vuelve de vez en cuando. Sin embargo los tiempos ahora son más cortos. Ya no vivo en constante tensión y ansiedad. A menor tensión más relajación y bienestar en mi vida.
La relación con mis padres está mejorando cada día más.
Me siento menos enfadada con el pasado.
Siento que mi niña interior esta feliz, y que cada vez soy más adulta y responsable de mi vida.
Me siento más libre. El poder interior lo siento encima del estómago, en el plexo solar, la zona o chacra del “ yo soy”.
A veces todavía me siento enfadada por todas las veces que he entregado mi poder a los demás creyendo que eran más importantes que yo porque yo no valía nada.

Trabajamos una serie de palabras importantes en mi vida: decepción, abundancia, desprecio, ilusión, elegancia, aceptación, agradecimiento y respeto.
– Que es lo que yo desprecio.
– Ver la abundancia en mi vida.
– De que me siento decepcionada.
– En qué he puesto todas mis ilusiones.
– Poder ser elegante.
– Aprender a aceptar a los demás.
– Sentirme profundamente agradecida.
– Respetar a los demás, respetar el proceso de cada persona, respetar el dolor ajeno. Respeto hacia mi propio dolor.

Le doy espacio a estas emociones. Dejo que se manifiesten en mi. Luego regreso a mi eje central que es mi equilibrio.

Las lecciones de este momento:

Si quieres saber siempre la verdad no mientas tu primero. Si quieres amor dalo tu primero. Tu sabrás la verdad en la medida en que seas sincera contigo misma. Recibirás amor en la medida en que te des amor a ti misma y a los demás. Tu sabrás la verdad en la medida en que tu digas la verdad. Tu recibirás respeto en la medida en que tu te respetes a ti misma y en la medida en que respetes tu cuerpo, tus sueños, tus deseos, a tu niña interior y a todo tu ser.
Todo va en la misma medida.
RESPETAR. SIEMPRE RESPETAR. Es una buena palabra, aunque no esté muy de moda en esta sociedad.

Diciembre de 2009. La sombra. La luz.
El maltrato psicológico deja unas secuelas que alteran gravemente el desarrollo armónico de la personalidad infantil. Y con DFA, he descubierto de que se trata. Esto forma parte de mi sombra y de mi pasado más oscuro. Las consecuencias pueden ser devastadoras en el desarrollo físico y psicológico. Y así y con todo ya puedo llevar una vida normal y saludable.

Año 2010. Crecer, crecer y crecer.

Sigo yendo a DFA y el tiempo pasa volando.

Aprendo lecciones, que son como tesoros o joyas:

– Dejar de opinar
– Deja de dar consejos
– Ser un pequeño tallito en el gran árbol de la vida.
– Imaginar que todos los órganos de mi cuerpo caen a la gravedad.
– Dejar de participar en murmuraciones y cotilleos.
– Dejar de creer que sé lo que les va bien a los demás.
– Dejar de creer que sé lo que sienten los demás.
– Proteger mi vida.
– Seguir creando espacio dentro de mi.
– Sentirme enraizada a la Tierra.
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Estoy consiguiendo cosas increíbles. Sigo aprendiendo. Puedo hacerlo a través del sufrimiento. Pero también aprendo a través del amor. Y en el amor.

Abril de 2011. Sesión 103. Última sesión.

Voy a mi sesión de DFA con Claudia y creo que esta será la última vez. Se que puedo regresar cuando quiera a su salita y que ella va a seguir ahí. Llevo más de tres años en este proceso. Esta vez me tumba en la camilla y trabaja la zona lumbar, porque con el embarazo me duele bastante. Ella me cuenta que el proceso que ha visto en mi ha sido muy bonito, y yo me pongo casi a llorar, porque me ha costado mucho conseguir todo lo que tengo actualmente. Han habido momentos muy duros, aunque en algunas sesiones nos hemos reído mucho y nos lo hemos pasado muy bien.
Hablamos sobre la llegada de mi bebé, y todo lo que ello va a suponer en mi vida. Cuantos cambios se avecinan!
En mi late la vida de un nuevo ser humano.

Ya tengo espacio suficiente en mi interior para albergar a mi hijo, que pronto va a nacer. He de recordar que la tierra me sustenta y que el cielo me respira y me mantiene con vida.
Me cuesta despedirme de Claudia, es una mujer hermosa. Hemos estado juntas más de tres años, y ahora es como empezar a volar yo sola por la vida como Juan Salvador Gaviota. Lanzarme al vacio y aprender a planear.
Claudia es una gran maestra para mi, su trabajo es extraordinario. Ella es capaz de viajar contigo hasta el centro mismo de tu minúsculo universo y sacar lo mejor de cada persona. Ella conecta con tu alma, otras veces saca a relucir tu basura emocional y te ayuda a liberar un poco de ella. Otras veces te habla, o te siente con sus manos, o te mira… acertando con sus palabras.
Mi hijo es también el hijo de todas las personas que se han cruzado en mi camino, personas que potencian la luz y que ponen el amor por delante en todo lo que hacen.
Mi hijo es también el resultado de mi esfuerzo y mi dedicación.

Gracias a las manos de Claudia, que con el método DFA crea espacios donde poder engendrar una nueva vida…

Y gracias a mi niña interior, porque juntas hemos estado presentes en todas las batallas, hasta encontrarnos en el centro del laberinto. ¡Gracias!

El despertar de la conciencia es mi gran medicina. Ser consciente de cómo soy y de porque hago algunas cosas, me hace ser mejor persona.

Recibí sesiones de DFA de febrero de 2008 hasta abril de 2011. 103 sesiones durante tres años y medio.

En agosto de 2010 me quedé embarazada. En octubre me casé y fue uno de los días más felices de mi vida.

Actualmente mi madre es la mujer más importante de mi vida. Mi relación con ella es excelente. Con mi padre me llevo muy bien. Somos buenos amigos. Ahora es un hombre más amoroso y más cariñoso conmigo.

Me siento en paz con mis abuelas. Las quiero, las respeto. Intento comprender sus vidas, sus odios y sus sufrimientos en el pasado. Para mi son dos mujeres valientes, fuertes…son la memoria viva de este país.

Aquellas que decían ser mis amigas y no lo eran ya no están a mi lado.

No me ha vuelto a doler la cabeza de forma tan intensa.

En mi trabajo he conseguido que se me vea y que se me tenga en cuenta. Se valora lo que hago, mis ideas y mi dedicación.

Mi vida ha cambiado por completo. Vivo más tranquila, y tengo la sensación de haber recuperado el equilibrio.

EL 9 DE MAYO DE 2011 NACIÓ MI HIJO. UN NIÑO HERMOSO Y SANO.

Al fin…lo conseguí ¡

Y aquí no acaba todo…pero eso…es otra historia…»